A 64 años de la carrera del Moro de Cumpas

La histórica llegada con El Zaino ganando al Moro (foto cortesía de Q.B. Martín Roberto Amavizca)

El Relámpago que iluminó Agua Prieta

Por: Miguel Juárez

Varios son los orgullos de Agua Prieta, Sonora, como la firma del revolucionario “Plan de Agua Prieta” el 23 de abril de 1920, ser la tierra adoptiva del Presidente de la República Plutarco Elías Calles y la cuna de Los Apson, grupo de rock que se hizo famoso en los años sesentas y setentas, pero sin duda lo que ha dado mayor fama a esta ciudad sonorense es un caballo.

Ese caballo fue El Relámpago, mejor conocido como El Zaino, que el 17 de marzo de 1957 le ganó al Moro, de Cumpas. Los pormenores de esa legendaria carrera a 400 varas dieron lugar a un corrido escrito por el compositor Leonardo Yánez Romo “El Nano”, que ha mantenido por décadas a Agua Prieta y Cumpas en la mente de los aficionados a las carreras de caballos y a la música mexicana.

Hoy, a más de 50 años, ese corrido lo seguimos escuchando en las estaciones de radio como si el suceso que narra fuera reciente, ya sea en voz de Gilberto ‘Sahuaripa’ Valenzuela, Antonio Aguilar, Los Rieleros del Norte y Vicente Fernández, entre otros.

Monumento al Zaino en Agua Prieta (Foto cortesía de Ayuntamiento de Agua Prieta)

El Q.B. Martín Roberto Amavizca Gracia, cronista municipal de Cumpas, menciona en su texto El Moro de Cumpas, una historia detrás de un corrido”, que: “Fue tanto el impacto que tuvo el corrido, que Antonio Aguilar decide producir y dirigir una película con artistas mexicanos, cuyo tema central es la carrera, pero por cuestiones de carácter comercial y artístico, se cambian muchos aspectos que no coinciden con la realidad, como es el caso de que según la película, la carrera ocurre en el sur del país, se forma un ambiente de rivalidad entre pobladores de Cumpas y Agua Prieta, y se desarrolla en un estilo de comedia chusca donde los villanos son los de Agua Prieta”.

Martín Roberto también comenta que la película se filmó en Mexicali, Baja California, a principios de los años setenta, tomando como escenarios la colonia Progreso de dicha ciudad y locaciones en La Rumorosa para simular el terreno donde vivió El Moro.

¿De dónde llegó El Zaino?

El Zaino (Foto cortesía de Ayuntamiento de Agua Prieta)

Según cuenta la leyenda, El Zaino nació en Estados Unidos. Unos dicen que fue traído de California y otros mencionan que procedía de Arizona. Pero ¿Cómo llegó a Agua Prieta?

Las versiones también difieren, pues hay quienes aseguran que don Pablo Aguirre lo compró aquí a unos estadounidenses que lo tenían olvidado, pensando que ya no servía para correr debido a un tendón lastimado, pero otros dicen que don Pablo lo adquirió directamente en Tucson.

Cuando don Pablo murió, don Rafael Romero le compró el caballo a su viuda porque no podía cuidarlo de la manera que lo hacía su esposo, según palabras de René Rafael Romero, hijo de don Rafael, al diario La Estrella de Tucson.

Otra estampa de El Zaino (Foto cortesía de Ayuntamiento de Agua Prieta) Foto cortesía de Q. B. Martín Roberto Amavizca)

Por su parte, el cronista municipal de Cumpas comenta que El Relámpago era un caballo de muy fina estampa que halagaba a la vista, tanto que su amo acostumbraba lucirlo en los desfiles cívicos del 16 de septiembre. “Lo montaba portando un traje de charro obsequio del mundialmente conocido y admirado Pedro Infante, con quien presumía un compadrazgo”.

Se equivocó “El Nano”

En manos de don Rafael Romero, El Relámpago comenzó a hacerse de fama en las carreras parejeras; imponente y ligero, se despachaba uno a uno a los rivales que le ponían enfrente.

Lógicamente, cada vez sus rivales eran de mayor respeto, hasta que le tocó el turno de enfrentar a otro buen caballo de la región: El Moro, propiedad de don Pedro Frisby.

Don Rafael Romero era un empresario creativo, decidido y tenaz, propietario del salón de baile “Copacabana Club”. Acostumbraba presentar espectáculos y para esta carrera armó una buena campaña publicitaria anunciando un baile para los asistentes.

El ambiente comenzó a calentarse y se rumoraba que ahora sí perdería El Relámpago. Había tal seguridad de su derrota que “El Nano” compuso el corrido antes de la carrera y lo tituló: El Moro de Cumpas. Por eso, después del resultado, se vio en la necesidad de cambiar las dos últimas estrofas y pedir disculpas a los amigos que había “embarcado” aconsejándoles jugarle al Moro.

Don Raúl Díaz, uno de los testigos

Analilia Esparza, del periódico La Estrella de Tucson, escribió en el 2006 los recuerdos de uno de los testigos de la carrera:

Don Raúl Díaz, quien trabajó como administrador del Copacabana, dijo que el día de la carrera estaba llena la ciudad y que llegaron más de 2 mil personas a presenciarla.

La carrera se pactó para las cuatro de la tarde del domingo 17 de marzo y fue Héctor ‘El Negro’ Bonillas quien firmó el contrato en representación de don Rafael Romero, mientras Pedro Cruz por el lado de don Pedro Frisby.

“Ese día fue la locura, desde muy temprano, las apuestas favorecían al Moro, era un caballo muy bonito y de fina estampa, decían que era mucho caballo para el Relámpago”, recordó Díaz.

El ex-administrador del Copacabana manifestó que Romero no acostumbraba a apostar; su mayor orgullo era su caballo y disfrutaba verlo correr, y a pesar de los rumores de que perdería siempre confió en su animal.

“Pasando el mediodía, ya había un gentío reunido en el punto de partida por la avenida 20; los de Agua Prieta de un lado de la acera y los de Cumpas del otro. Alrededor de las tres de la tarde sacaron a pasear a los caballos, los rumores de que el Zaino perdería aumentaban.

“Los nervios atacaron a Frank y Jesús Valenzuela, quienes le apostaron $15 mil pesos al Zaino, ambos eran organizadores de carreras de caballos de Agua Prieta en esa época. Todo estaba en juego; el honor, el dinero e incluso el futuro de muchos”.

Llegó la hora de la verdad, los nervios se veían en la cara de todos.

“Las apuestas pasaron los $100 mil pesos, y hasta los trabajadores del Copacabana nos juntamos y le apostamos $2 mil pesos al Zaino”, comentó sonriendo.

La carrera se realizó en la calle Cuatro, de la Avenida 16 a la 20.

“A las 4 p.m. se dio el Santiago – la orden de salida – y El Moro tomó la delantera, era un caballo que rápido tomaba velocidad. Lucía espléndido bajo el mando de Chendo Valenzuela. Pero El Zaino no cedía; a paso seguro y firme comenzó a ganar terreno y a los 350 metros del punto de partida, la carrera estaba por decidirse.

“Todos pensaron que El Zaino cedería ante su contrincante, pero Trini Ramírez agarró la rienda de su caballo y logró emparejarse. Los últimos 50 metros fueron cardiacos, El Zaino logró rebasar a El Moro y la foto no mentiría, ganó el Zaino de Agua Prieta.

El cartel promoviendo la famosa película de Antonio Aguilar
(Foto cortesía de Q.B. Martín Roberto Amavizca)

Se cimbró El Copacabana

“Los cimientos del Copacabana Club retumbaron con los gritos de victoria y el llanto de la derrota. Era una escena ensordecedora”, señaló el ex-administrador.

“Después de la inolvidable carrera, en el Copacabana todo era una locura y no nada más ahí, sino en toda la ciudad. De inmediato se organizó un desfile por las principales calles encabezado por el Relámpago y su dueño, para después volver al lugar de partida, El Copacabana, donde tuvo lugar el gran baile que se prolongó hasta las primeras horas del día siguiente. En el marco de este festejo se estrenó el famoso corrido”.

Recuerda don Raúl Díaz, de 79 años, que en esa fiesta sólo se hablaba de la carrera y como en toda competencia, no faltaron los inconformes. “Se decía que El Moro de Cumpas era un caballo de 300 varas mientras que el Relámpago de 400”, explicó.

De la noche a la mañana, El Zaino se convirtió en un ícono inmortal de la ciudad, que lo recibió cuando sus dueños originales lo consideraban inservible.

 

Contra El Chiltepín

El caballo continuó su vida de corredor y una de sus carreras más comentadas, pero no tan famosa como la del corrido, es la internacional. En ese enfrentamiento, El Chiltepín, caballo de crianza estadounidense que llevaba este nombre por bravo, parecía también un rival fuerte para El Zaino.

Por razones de salubridad, ninguno de los dos caballos fue autorizado para cruzar la frontera, pero eso no impidió que la competencia se lograra. Los dueños tuvieron la idea de correr a los caballos en sus respectivos lados de la línea divisoria.

El Chiltepín no fue tan picoso como decían y El Zaino volvió a salir victorioso.

En total, se dice que El Relámpago ganó alrededor de nueve carreras oficiales contra caballos de la región.

Con el paso del tiempo, la fuerza y salud de El Zaino se fueron deteriorando y en abril de 1975 se le diagnostico cáncer en la vejiga; después de varios análisis realizados por médicos locales y de Douglas, ciudad vecina de Agua Prieta, tuvo que ser sacrificado el 9 de ese mismo mes por razones humanitarias.

Después de casi 50 años, el ayuntamiento de Agua Prieta, a cargo del alcalde interino Carlos Álvarez Samaniego, organizó el 17 de marzo de 2006 el Primer Festival del Zaino para rendir tributo al emblemático caballo. En esa ocasión se inauguró el monumento a Los Tres Orgullos en la carretera Agua Prieta – Janos y Calle 16, develándose una estatua de bronce del tamaño real de un caballo parecido al Zaino, traída de Nueva York, así como placas conmemorativas a Los Apson (A de Agua, P de Prieta y Son de Sonora) y el Plan de Agua Prieta.

Sin descendencia

En entrevista también con Analilia Esparza, Rafael Romero, hijo, recordó lo orgulloso que su padre estaba de ese caballo, al grado de que cuando ya era anciano y conocía a cualquier persona, le preguntaba si sabía del corrido de El Moro de Cumpas y de inmediato les hacía saber que él era Rafael Romero, el dueño del Zaino de Agua Prieta.

“Ese caballo fue muy importante para mi padre y su muerte fue motivo de gran tristeza, porque disfrutaba de sus triunfos. Era más que un simple animal para él”, recordó.

El Relámpago vivió alrededor de 26 años y casi 20 al lado de su amo Rafael Romero. Era un caballo *4, 20“capón”, por lo que no dejó descendencia.

Romero falleció en 1992 y desde entonces su hijo conserva la cabeza disecada de El Zaino, guardándola como un tesoro en memoria de las satisfacciones que le dio a su padre.

“Ahora que mi padre ya no está y que escucho el corrido de El Moro de Cumpas me emociono, pienso sobre todo en mi padre, porque sé lo que el Relámpago significó para él”, dijo a la reportera.

 

Corrido de “El Moro de Cumpas”

Por: Leonardo Yañez “El Nano”

» El diecisiete de marzo, a la ciudad de Agua Prieta vino gente de dondequiera; vinieron a la carrera del Relámpago y El Moro, dos caballos de primera.

» El Moro de Pedro Frisby era del pueblo de Cumpas, muy bonito y muy ligero. El Relámpago era un zaino; era caballo de estima de su amo, Rafael Romero.

» Cuando paseaban al Moro, se miraba tan bonito que empezaron a apostar. Toda la gente decía que aquel caballo venía especialmente a ganar.

» Cheques, billetes y pesos le sobraron al de Cumpas el domingo en la mañana. Por la tarde las apuestas pasaron de cien mil pesos en esa Copacabana.

» Aprovecharon la apuesta rancheros y ganaderos, obreros y campesinos, cantineros y meseros, amigos y visitantes de pueblos circunvecinos.

» Frank y Jesús Valenzuela taparon quince mil pesos con el zaino de Romero. Decía el Puyo Morales, “Se me hace que con El Moro nos ganan todo el dinero.”

» Andaba Trini Ramírez también Chendo Valenzuela paseando ya los caballos: dos corredores de faja, dos buscadores de triunfo, los dos eran buenos gallos.

» Por fin dieron el Santiago, y El Moro salió adelante con la intención de ganar. Ramírez le tupe al zaino y arriba de medio taste dejaba El Moro pa’ atrás.

» Leonardo Yáñez, “El Nano,” compositor del corrido, a todos pide disculpa. Aquí se acabaron dudas ganó el zaino de Agua Prieta, y perdió El Moro de Cumpas.

* Tomado de revista A Caballo No. 104 Vol.14, 2009

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