Pioneros de la crianza del caballo Pura Sangre en México

El interés por el caballo Pura Sangre en México comenzó prácticamente durante el esplendor del Porfiriato, a fines del Siglo XIX, cuando la aristocracia mexicana y ciudadanos europeos asentados en nuestro  país trataban de imitar las costumbres de las urbes de la época; querían sentirse como en  Longchamp o Chantilly, en Francia, y por eso comenzaron las ideas de construir hipódromos – la principal fuente de actividad de caballos de esta raza -, primero en la ciudad de México y posteriormente en la frontera norte, aunque en esta zona por una causa meramente económica.

El Hipódromo Mexicano o de Peralvillo fue el primer proyecto serio, organizado y relativamente duradero, aunque hubo otros intentos – antes y durante su operación -, como el Hipódromo Indianilla, inaugurado el 27 de noviembre de 1895.

El caballo de raza Pura Sangre está ligado a los hipódromos y en México los de Peralvillo y La Condesa fueron los primeros escenarios formales para las carreras (fotos tomadas del libro: “Hipódromo de las Américas un Coloso”)

Las bases del Hipódromo de Peralvillo se establecieron en 1881, cuando a iniciativa de don Pedro Rincón Gallardo –  en su época de presidente del ayuntamiento de la ciudad de México – se fundó el Jockey Club, cuyos socios formaron la Sociedad Mexicana de Carreras con sede en la famosa Casa de Los Azulejos, donde hoy opera la tienda Sanborn’s de la calle Madero, en el centro histórico de la Ciudad de México.

Esta sociedad, con la ayuda del gobierno de Porfirio Díaz, construyó el mencionado hipódromo en las afueras de la ciudad, en lo que hoy es la colonia Peralvillo, siendo inaugurado el 21 de abril de 1882.

Con este escenario, propio para su función zootécnica, comenzaron a llegar a México en mayor medida ejemplares Pura Sangre importados, que con el tiempo pusieron los cimientos de la crianza de esta raza en nuestro país.

El Hipódromo Mexicano efectuó temporadas en primavera y otoño, desde su inauguración hasta la primavera de 1910, año en que cerró debido a que a la aristocracia ya le resultaba inadecuado trasladarse hasta la polvosa zona de Peralvillo y ya estaba en construcción un hipódromo más céntrico.

Hipódromo de La Condesa

Ese hipódromo céntrico, más elegante y más lujoso, fue el de La Condesa, también propiedad del Jockey Club, cuya pista oval es lo que hoy conocemos como la calle de Ámsterdam en la llamada colonia Hipódromo Condesa.

El Hipódromo de la Condesa fue inaugurado el domingo 23 de octubre de 1910 por el General Porfirio Díaz y la tarde del domingo 6 de noviembre de ese mismo año se corrió el primer Derby Mexicano a milla y media, conquistado por Star Eyes y que fue todo un acontecimiento.

Sin embargo, el inicio y desarrollo de la Revolución Mexicana opacó el prometedor futuro del hipódromo y a partir de 1913 fue más bien escenario para actividades cívicas, fiestas deportivas, juegos de polo, carreras de autos y carreras de motocicletas, entre otros usos que se le dio.

El periódico El Universal detalla que reinició como tal en 1921 y su última temporada fue la de 1922, inaugurada el 15 de enero por el presidente Álvaro Obregón. En el marco de esta última temporada, el 8 de mayo de 1922 se corrió otro Derby, conquistado por el caballo Bill Rendered, que superó al favorito Foghorn. El ganador corrió los 1,000 metros en 62 segundos, superando el récord para esa distancia, agrega El Universal.

Cerrado el Hipódromo La Condesa, el terreno fue fraccionado y se formó la colonia Condesa, por lo que los contados Pura Sangre volvieron a desaparecer del panorama en la ciudad de México y tal vez algunos emigraron a los activos Hipódromo de Tijuana, inaugurado el 1 de enero de 1916, o al Hipódromo de Ciudad Juárez, que comenzó a operar el 1 de diciembre de 1909.

Cabe destacar que el Hipódromo de Tijuana terminó su historia, y el 28 de diciembre de 1929 arrancó en otro sitio de esa misma ciudad el hipódromo Agua Caliente.

El Hipódromo de las Américas avivó la crianza

El ya fallecido don Manuel Vargas Roa, a quien le gustaba la historia del caballo en México, comentaba que en el transcurso de los hipódromos de Peralvillo y la Condesa surgieron los primeros criadores de caballos Pura Sangre en México, y menciona a los señores Manuel y Alejandro Amor en la Hacienda de San Gabriel en el Estado de Morelos; la familia Honey en Hidalgo, el General Francisco Rincón Gallardo en Jalisco, y a don Guillermo Landa y Escandón, entre otros.

Aunque los hipódromos  Mexicano y  La Condesa  pasaron a la historia, dejaron sembrada la semilla del Pura Sangre en México y contribuyeron en gran medida al incremento de la afición por el caballo y los nacientes deportes hípicos, provocando la creación de clubes de polo y ecuestres (el Club Hípico Francés y Club Hípico Alemán), así como una charrería cada vez más numerosa, organizada en la ciudad de México bajo el nombre de Asociación de Charros La Nacional, fundada el 4 de junio de 1921 por Carlos Rincón Gallardo, por lo que en este 2021 conmemora su primer centenario.

Don Manuel Vargas también escribió que la raza Pura Sangre volvió a tener acción modestamente en 1934, cuando el general Joaquín Amaro, apasionado de los deportes ecuestres, hizo posible el trazo de una pista cercana al Aeropuerto Militar de Balbuena y ahí compitieron  en carreras planas y de obstáculos. Destaca que en esos eventos montó Tomás López Altamira, que después fue jinete y entrenador en el Hipódromo de las Américas.

General Manuel Ávila Camacho

Los primeros registros de nacimiento oficiales

Aunque ya nacían algunos ejemplares Pura Sangre en México, la crianza seria, oficial y organizada de esta raza inicia propiamente con la inauguración del Hipódromo de las Américas en 1943, operado por el Jockey Club de la Ciudad de México.

El primero en alzar la mano como criador fue el entonces Presidente de la República, General Manuel Ávila Camacho, también llamado “Presidente Caballero” por su marcada afición al caballo.

Ávila Camacho recibió el Certificado número 1 de Registro de Nacimientos del Jockey Club Mexicano a través del Stud Book Mexicano, al anotar el 15 de abril de 1942 a su potro Gañán, hijo de Sun Pilot y Pearl Grace, nacido en su Rancho La Herradura.

Cabe destacar que el Jockey Club Mexicano, a través del Stud Book Mexicano registra desde 1943 todo lo relacionado a nacimientos, gestación, muerte, identificación, propiedad, transferencia, exportación e importación de caballos Pura Sangre de carrera o para cualquier otra actividad.

Desde antes de la inauguración del Hipódromo de las Américas, el 6 de marzo de 1943, varios personajes comenzaron a importar yeguas cargadas y los productos de 22 de ellas figuran en el tomo I de registros correspondiente a 1943-1947.

Ávila Camacho abrió el Libro

En el Stud Book Mexicano consultamos ese primer libro de registros y encontramos a ocho criadores como los primeros que registraron ejemplares Pura Sangre: al propio Manuel Ávila Camacho, Julio Muller, Bruno Pagliai, Alfredo Chávez, Jorge A. Malo, Manuel Cortina Rivas, Ramón Cosío González y el matador de toros Jesús Solórzano.

En 1944 aumentó a 15 los criadores que registraron 27 productos y entre ellos se contaban el General Ramón Rodríguez Familiar, Rancho Tarabillas, Silvano Barba González  y Federico Medrano. En 1945 la lista subió a 19 criadores de 59 productos y entre los nuevos ingresos figuraron don Carlos Gómez y Jesús González Gallo.

Ing. José Méndez Salazar

Conforme crecía el deporte en el Hipódromo de las Américas, gracias a figurones como el famoso Gay Dalton, también fue creciendo el interés por la crianza de caballos y para 1946 la lista de criadores ascendió a 24 y entre ellos se sumaron el ex Presidente Lázaro Cárdenas y el ingeniero José Méndez Salazar.

En 1947 la lista creció a 31 criadores y 62 productos registrados. En este año aparecieron por primera vez los nombres de las señoras T. R. Finley y Consuelo Pani, así como Jesús Urteaga.

 

Mexicanos en ascenso

Cuando se consideró que ya había suficientes ejemplares nacidos en México para “llenar la carrera”, se pensó en organizar el Futurity Mexicano, para ejemplares dosañeros nacionales.

El Futurity Mexicano, que hasta la fecha está vigente, se corrió por primera vez en 1948 con ejemplares nacidos en 1946. Sobre 7 1/2 furlongs, el triunfador fue Allá Voy, criado por Fernando González y montado por José Bravo. Asiamia y Voyquevuelo cruzaron segundo y tercero.

Si bien en los primeros años del Hipódromo de las Américas dominaron los caballos importados, los Pura Sangre nacidos en México fueron tomando su lugar poco a poco y en los últimos años de la década de los cuarentas comenzaron a hacerse famosos corredores como Bravero, criado por Jesús Urtega; Calzones, criado por Federico Medrano, y Tardado, el primer ídolo mexicano, también criado por Federico Medrano.

Allá Voy triunfó en el Primer Futurity Mexicano montado por José Bravo

A partir de los años cincuentas, la crianza del caballo Pura Sangre en México tuvo gran impulso con la llegada de nuevos criadores que con el tiempo consolidaron esta actividad, hasta llegar al punto máximo en su historia al registrarse el récord de 1340 productos en 1986, de acuerdo a la estadística del Stud Book Mexicano.

A partir de ese año inició prolongado descenso, de tal forma que en la actualidad se producen entre 200 y 300 nacimientos como máximo.

 

 

 

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