MANEJO DE LA YEGUA PROBLEMA (Subfértil)

Diagnóstico y tratamiento

MVZ Ezequiel Chacón Ortiz FMVZ, UNAM

Introducción

Las tasas de preñez al final de la temporada reproductiva deberían aproximarse o superar el 90%, sin embargo, no siempre es tan fácil como se lee. Los teriogenólogos o médicos veterinarios especialistas en reproducción frecuentemente se enfrentan a casos desafiantes, desde garañones infértiles a yeguas sin actividad ovárica, que requieren tratamientos y soluciones específicas.

Una yegua abierta, es decir aquella que no ha quedado gestante al final de la estación reproductiva, genera pérdidas económicas significativas y es motivo de frustración para todas las personas involucradas en la industria equina. El costo de los servicios de reproducción referentes a la maquila o dosis inseminante, el transporte y envío de semen, el servicio veterinario y el mantenimiento de la yegua, no se recupera si no se produce un potro viable y es labor del teriogenólogo mejorar las probabilidades de que una yegua produzca potros sanos de manera eficiente.

El plan de manejo para estas yeguas subfértiles tiene como objetivos:

1) determinar la etiología del problema;

2) formular un plan terapéutico;

3) proporcionar un pronóstico, y

4) desarrollar un programa de manejo reproductivo adaptado a las necesidades específicas de la yegua.

¿Qué es una yegua problema?

Una yegua problema es aquella que tiene dificultades para quedar gestante o para mantener la gestación. Es preciso señalar que el hecho de que la yegua no haya quedado gestante en el pasado no necesariamente significa que sea infértil.

Múltiples escenarios categorizan a una yegua como “Yegua problema”:

• Yeguas que no quedan gestantes después del servicio con un semental con fertilidad probada en el transcurso de tres ciclos estrales.

• Yeguas que no son capaces de llevar una gestación a término.

• Yeguas con patologías reproductivas conocidas; o

• Yeguas con problemas de comportamiento asociados a la reproducción.

Los problemas más comunes asociados a subfértilidad son: comportamiento reproductivo aberrante, estro silencioso, folículo anovulatorio hemorrágico (FAH), cuerpo lúteo persistente, luteólisis prematura, quistes paraováricos, endometritis post-servicio, endometritis bacteriana, endometritis fúngica, quistes uterinos, endometriosis, falla en la relajación del cérvix, laceraciones vaginales, urovagina, varicocele, himen persistente, mala conformación perineal, tono vulvar inadecuado, laceraciones perineales, melanoma, disfunción de la pars intermedia de la hipófisis (PPID), entre otras.

Endometritis como causa de subfertilidad

Se trata de la inflamación crónica del endometrio que se desarrolla después del servicio o inseminación artificial y son las yeguas viejas, multíparas y con laxitud del ligamento ancho las más susceptibles. Si la inflamación se complica con una infección bacteriana o fúngica, la fertilidad disminuye drásticamente.

“Las infecciones crónicas causan un daño endometrial permanente si no son diagnosticadas y tratadas adecuadamente”.

Diagnóstico de la yegua problema

El plan diagnóstico debe incluir, pero no necesariamente limitarse a lo siguiente:

• Historial reproductivo

• Exploración física de la yegua

• Evaluación de la conformación perineal

• Palpación transrectal del tracto reproductivo

• Ultrasonografía transrectal del tracto reproductivo

• Examinación mediante especulo de la vagina y la os externa del cérvix

• Evaluación manual/digital del cérvix

• Cultivo uterino (con isopo, cepillo, lavado de

   bajo volumen)

• Citología endometrial (con hisopo, cepillo, lavado de bajo volumen) (Imagen 1)

• Biopsia endometrial

• Pruebas diagnósticas adicionales: histerescopía, análisis hormonal, cariotipificación, entre otras.

Imagen 1. Hisopo y cepillo para citología endometrial.
Cortesía de CRE, UNAM.

Sin lugar a duda, la ultrasonografía es la herramienta de primera elección, con la que se pueden determinar anormalidades uterinas, tal como quistes endometriales, piometras y presencia de líquido y aire (imagen 2), o anormalidades en los ovarios como tumores o folículos anovulatorios hemorrágicos que puedan interferir con la fertilidad. Además, el uso del ultrasonido permite determinar si la yegua está ciclando y ovulando con normalidad.

Los momentos más propicios para realizar esta evaluación es al final de la temporada reproductiva, al comienzo o cuando se llevan dos servicios fallidos.

Imagen 2. Imagen ultrasonográfica de dos cuerpos uterinos. Imagen superior con presencia de material purulento, imagen inferior con presencia de líquido y puntilleo ecogénico de yeguas con piometra y endometritis post-servicio, respectivamente. Cortesía de CRE, UNAM

Tratamiento de la yegua problema

Las estrategias terapéuticas van encaminadas a reducir la respuesta endometrial inflamatoria mediante la corrección de las causas anatómicas, la limpieza del lumen uterino y la eliminación de agentes patógenos.

Principales tratamientos empleados en la práctica:

• Agentes ecbólicos

• Corrección de la conformación perineal mediante la cirugía de Caslick

• Lavados uterinos (Imágenes 3 y 4)

• Infusiones uterinas de bajo volumen

• Solventes y agentes mucolíticos: Dado que yeguas estériles tienden a producir moco excesivo o forman un biofilm en el endometrio que interfiere con la acción de los antimicrobianos.

Quelantes buferados: Indicado para endometritis bacterianas, particularmente para aquellos agentes formadores de un biofilm (Pseudomonas aeruginosa, E. coli, Staphlococcus epidermis) y algunas especies de hongos y levaduras.

• Inmunomoduladores: El empleo de estos agentes permite controlar la respuesta inflamatoria aberrante.

Imagen 3. Sistema empleado para lavado uterino. Cortesía de CRE, UNAM.
Imagen 4. Procedimiento de lavado uterino. Cortesía de CRE, UNAM.

Aunado al manejo previamente descrito, se recomienda sustituir la monta natural por la inseminación artificial. Este tipo de manejo consiste en emplear un bajo volumen de semen para reducir la respuesta inflamatoria, depositar el semen lo más cerca posible al sitio de fertilización para facilitarle el traslado a los espermatozoides y en realizar la inseminación periovulación, es decir, lo más cerca al momento de la ovulación.

¿Y si el tratamiento no dio resultado?

En algunas ocasiones, a pesar del esfuerzo conjunto de los médicos veterinarios y tutores responsables, los tratamientos no funcionan. En estos casos el médico veterinario debe hacer una reevaluación del caso y examinar los diagnósticos, considerar técnicas terapéuticas alternativas o complementarias, así como emplear otras técnicas de reproducción asistida, como transferencia de embriones o inyección intracitoplasmática de espermatozoide (ICSI). (imagen 5)

Imagen 5. Procedimiento de aspiración folicular guiada por ultrasonido (OPU). Cortesía de CRE, UNAM.

Conclusión

El manejo de la yegua problema es más complejo de lo que se entendió inicialmente. Si bien los medios convencionales para diagnosticar y tratar a estas yeguas son con frecuencia efectivos, es necesario explorar nuevas alternativas para lograr mejores tasas de preñez.

La selección de tratamientos basados en diagnósticos certeros es la base para dar solución a problemas de subfértilidad en yeguas.

Referencias

• Mc Cue P.M., The problem mare: Management philosophy, diagnostic procedures and therapeutic options, Journal of equine veterinary science, Vol 28, No 11 (2008).

• Mc Cue P.M. y Squire E.L., Persistenet anovulatory follicles in the mare. Theriogenology, 58:541, 2002.

• Pycock J.F., Breeding management of the problema mare, 2009.

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