¿Su yegua abortó? La causa pudo ser Arteritis Viral Equina

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Las yeguas reproductoras, entre las más afectadas por AVE

Las yeguas reproductoras, entre las más afectadas por AVE

La Arteritis Viral Equina es una enfermedad causada por un virus que está muy adaptado a los équidos y tiene su reservorio exclusivamente en las poblaciones hospedadoras infectadas. La principal fuente de contagio es el caballo excretor y la afectación más grave es aborto en las yeguas gestantes.

La transmisión se produce por contacto directo, principalmente por el coito, y vía aérea, como otras enfermedades respiratorias, es decir, de un animal a otro u otros con los cuales convive y comparte bebederos, comederos, embocaduras, camas, caballeriza u otros elementos.

Una yegua que ha sido servida por un padrillo portador puede contagiar a todos los animales de la manada, incluyendo potrillos y potrancas, de cualquier edad o sexo, sin que medie acto sexual alguno.

Los insectos hematófagos no son capaces de transmitir las altas dosis necesarias para que se produzca el contagio, por lo que carecen de significación en el proceso epizoótico de la AVE.

La infección se transmite durante el período de incubación y de enfermedad clínica. A pesar de su elevada morbilidad (afecta a muchos), los que mueren son pocos (inferior al 5%). El plazo de incubación es de 3-14 días.

La Organización Internacional de Epidemiología (OIE) determina que el período de infeccionalidad es de 28 días para las yeguas y caballos castrados.

Sintomatología

Sus síntomas principales son: apatía, conjuntivitis, flujo ocular y nasal seroso, edema en el bajo vientre y extremidades, y aborto en las yeguas gestantes. Estos síntomas se asemejan a los de la rinoneumonitis, pero aparecen más marcados en el animal afectado.

La AVE evoluciona generalmente en forma benigna, con poco o ninguna fiebre y deja inmunidad duradera, o sea que el equino que enfermó una vez ya no vuelve a contagiarse. Es común que pase desapercibida en animales sueltos en campo y raramente se diagnostica en equinos estabulados.

Sin embargo, la enfermedad preocupa porque puede tener consecuencias graves para la reproducción: si una yegua enferma contagia a sus congéneres preñadas, éstas pueden abortar. No siempre la infección produce abortos, y cuando se producen generalmente ocurren en yeguas que tienen de 3 a 10 meses de preñez.

Fue justamente por esta grave complicación que la Arteritis Viral Equina fue descubierta y definida en los Estados Unidos de América, luego de ocurrir “tormentas de abortos”.

Diagnóstico por prueba de laboratorio

El diagnóstico de Arteritis Infecciosa del caballo se considera únicamente asegurado cuando se evidencia la presencia del virus causal. Se diagnostica con facilidad en el laboratorio con la prueba de seroneutralización, que puede determinar si un animal ha tenido contacto con el virus y mide la presencia de anticuerpos contra el virus, que son justamente los que producen la protección contra una nueva infección.

Así, si el caballo se contagió y curó, queda positivo en esa prueba posiblemente para toda su vida y el título de anticuerpos queda alto y constante, lo que significa que el equino está inmune y no volverá a enfermar.

Es importante señalar que el virus de la AVE resiste el congelamiento, es decir, el semen congelado de un padrillo portador contagia tanto como el semen fresco. También hay que destacar que las yeguas positivas (que han enfermado y curado no se van a volver a enfermar, aún si las sirve un padrillo portador), no contagiará a su producto o cría.

Una de las medidas contra AVE es aislar animales sospechosos para evitar la transmisión por secreciones y excreciones. Además, procurar aclarar el diagnóstico por procedimientos anatomopatológicos, virológicos y serológicos

Una de las medidas contra AVE es aislar animales sospechosos para evitar la transmisión por secreciones y excreciones. Además, procurar aclarar el diagnóstico por procedimientos anatomopatológicos, virológicos y serológicos

 

Medidas preventivas

Cuando aparezcan manifestaciones clínicas que permitan sospechar la existencia de AVE, se aislará el animal sospechoso para evitar la transmisión por secreciones y excreciones y se procurará aclarar el diagnóstico por procedimientos anatomopatológicos, virológicos y serológicos.

La limpieza y desinfección a fondo de las cuadras ocupadas por los équidos enfermos, acompañadas de una desinfección intermedia diaria en la zona de aislamiento, evitan la difusión del virus, llegando a un momento en el que ya no aparezcan más casos.

El virus de la AVE es rápidamente inactivado por los detergentes comunes y los solventes para extracción de lípidos. No existe ningún tratamiento específico disponible; sin embargo, los caballos sanos, salvo los potrillos, se recuperan por sí solos.

Para proteger a las yeguas preñadas del aborto, deben quedar separadas de los otros caballos. De igual manera, los caballos recién adquiridos deben aislarse de 3 a 4 semanas.

Las medidas adoptadas sólo pueden levantarse como mínimo seis semanas después de desaparecer la fiebre en el último caso clínico.

Cuando hubo un brote entre nuestros caballos, lo indicado es realizar una primera prueba serológica en todos los equinos dentro de un plazo no mayor a 30 días.

De acuerdo a lo hallado, separar los animales positivos y negativos e impedir en este periodo todo movimiento interno. Si después de seis semanas no aparece un caso nuevo, es posible que el virus haya desaparecido.

El control serológico en forma repetida es la única manera de asegurarse de que un brote se ha extinguido definitivamente y que el criadero o cuadra está libre de AVE.

Controle anualmente a sus sementales antes de comenzar el servicio de la temporada  y no use ningún semen que no haya sido debidamente controlado, pues recuerde que un semental positivo puede contagiar a las hembras por vía sexual y después la enfermedad se extiende por vía aérea.

La vacunación evitaría que los sementales no infectados se conviertan en portadores a largo plazo. Los sementales que no son portadores deben ser vacunados previo al inicio de la temporada de reproducción.

Los potrillos reciben la vacuna cuando tienen 6-12 meses de edad.

Los sementales portadores deben ser alojados donde puedan estar físicamente separados de los caballos no infectados.

En Nueva Zelanda, para erradicar la AVE se utiliza la denuncia obligatoria, toma de muestra anual, identificación de los sementales portadores y su control de la transmisión de esta enfermedad, así como la vacunación selectiva.

Esperamos que esta información les sirva y ante cualquier duda escríbanos a: jorgeaugusto.murga@gmail.com

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