Precaución con los pastos de primavera

En un artículo titulado “Precauciones con los pastos de primavera”, escrito por Shannon Pratt-Phillips, MSc, PhD, se advierte que en primavera los caballos tienen la oportunidad de consumir pasto fresco, pero con ello ingieren también carbohidratos no estructurales que potencialmente pueden causarles malestares metabólicos. Destaca que aunque la pastura parezca benigna, puede causar más daño que beneficio.

“Los pastos de primavera son capaces de acumular grandes cantidades de carbohidratos no estructurales (CNEs), los cuales están implicados en enfermedades digestivas equinas agudas asociadas con una rápida fermentación y desórdenes metabólicos crónicos,” señala por su parte Bridgett McIntosh, PhD, asesora en especialista en equinos del Virginia Tech’s Middleburg Agricultural Research and Extension (MARE) Center.

Los tipos de CNEs que se encuentran en pastos son de tres categorías: azúcares (glucosa, fructosa, sacarosa), almidones y fructosanos.

“Los contenidos de CNE en el pasto varían ampliamente dependiendo de las condiciones ambientales, especies de plantas y etapa de crecimiento.

A través de la fotosíntesis, los pastos usan luz para producir azúcares del dióxido de carbono. Cuando los azúcares son producidos en exceso en relación con lo que necesita la planta para crecer y desarrollarse, éstos son convertidos en carbohidratos de reserva”.

Los pastos son clasificados como de temporada cálida o temporada fría, basado en parte por su ciclo de crecimiento a lo largo de año y también en cómo y cuándo metabolizan y fotosintetizan luz solar para producir carbohidratos.

“Los fructosanos son el carbohidrato principal de almacenaje en pastos de temporada fría, como el festuca alta o el timothy, mientras que los almidones son el carbohidrato principal de almacenaje en legumbres, como trébol y alfalfa, y pastos de temporada cálida, como zacate bermuda,” dice McIntosh.

Pastos de  temporada fría pueden acumular mayores cantidades de carbohidratos porque almacenan sus fructosanos afuera del cloroplasto (la parte de las células de las plantas que realiza la fotosíntesis) en vacuolas que no limitan su almacenaje.

En pastos de temporada cálida, la producción y almacenaje de almidón es limitado al ser dentro del cloroplasto, donde es sintetizado.

“En la primavera, los pastos de temporada fría son preocupantes para caballos ya que crecen rápidamente y las condiciones ambientales favorecen la producción de CNE, explica McIntosh. “mientras que los de temporada cálida crecen mejor durante los meses cálidos de verano y típicamente producen menores cantidades de CNE.”

Afectaciones a sistema digestivo

La fotosíntesis ocurre durante las horas diurnas para producir CNEs, que alimentan el crecimiento de las plantas durante la noche. Por lo tanto, los niveles de CNES en pastos tienden a incrementar a lo largo del día, llegando a su punto más alto entre las 3 y 4 p.m. y decrecen a lo largo de la noche a su punto más bajo en las horas más tempranas de la mañana.

Consumir cantidades altas de CNEs, particularmente si son introducidas repentinamente, puede causar estragos en el sistema digestivo y el metabolismo del caballo.

Cuando un caballo consume almidón y azucares, las enzimas de su tracto digestivo lo digieren a azúcares simples, como glucosa, que el cuerpo luego absorbe. Cuando las concentraciones de glucosa aumentan, el cuerpo libera la hormona insulina, que facilita el movimiento de la glucosa desde la sangre a otros tejidos, como los músculos el tejido adiposo (grasa). Fluctuaciones en glucosa sanguínea y concentraciones de insulina pueden contribuir al desarrollo de una resistencia a la insulina, que involucra que los tejidos se vuelvan menos sensibles a la actividad de la insulina y da como resultado una concentración descontrolada de glucosa sanguínea.

Concentraciones elevadas de glucosa podrían causar laminitis

Caballos con resistencia a la insulina podrían también tener concentraciones elevadas de ésta por la sobreproducción de la hormona por parte del cuerpo en un intento de superar su eficacia reducida. Investigadores han demostrado que esto puede causar directamente laminitis, donde las láminas parecidas a velcro que suspenden la falange distal del casco fallan.

Otra preocupación que los dueños deben tener cuando caballos ansiosos consumen grandes cantidades de pasto de primavera es el riesgo de abrumar la habilidad del tracto digestivo de digerir CNEs.

En tales situaciones, los CNEs se derramarán dentro del intestino grueso del caballo, interrumpiendo la actividad fermentativa normal de los organismos microbianos que residen en el intestino, ciego y el colon (esta situación es similar a la sobrecarga de grano).

“La rápida fermentación de los almidones incrementados resulta en una serie de reacciones bioquímicas negativas, que llega a degradar la membrana basal que después desencadena la separación de las láminas que conectan el casco con la falange distal,” Dice Richard A. Mansmann, DMV, PhD, Hon Dipl. ACVIM-LA, profesor clínico emérito en el Colegio de Medicina Veterinaria de la Universidad North Carolina.

Algo más por lo cual preocuparse en la primavera son los fructosanos. Estos son cadenas de moléculas de fructosa que no son digeribles por enzimas mamíferas (similar a la celulosa u otras fibras) pero prontamente fermentada por los microbios en el intestino grueso del caballo.

Incrementos de insulina en sangre

Por lo tanto, causan una reacción similar a la que pasa cuando el almidón llega al intestino posterior; ellos desencadenan la producción de ácido, caídas en pH y una reacción en cadena que podría resultar en laminitis. Los fructosanos parecen causar incrementos de insulina en sangre y, por ende, podrían potencialmente causar laminitis.

Científicos han realizado varios estudios para examinar CNEs y/o fluctuaciones de fructosanos en pastos de temporada fría y las resultantes concentraciones de glucosa e insulina en caballos en varios puntos del día y año.

Investigadores en Virginia y Calorina del Norte que han examinado estas variaciones a lo largo de año han encontrado que tanto los CNEs y los niveles de fructosanos están en su punto mas alto en primavera (abril y mayo) y menor en verano, otoño e invierno. Concentraciones de glucosa e insulina coinciden con los incrementos de CNEs en la primavera, y son menores en el verano y el otoño.

Fluctuaciones diarias CNEs de pastura también afectan concentraciones de insulina y glucosa en la sangre de caballos que pastan.

Investigadores hicieron estudios en el otoño y la primavera y demostraron que las concentraciones de CNEs alcanzan su punto más alto entre las 4 y 8 p.m. aproximadamente, y alcanzaban sus niveles más bajos en las horas tempranas de la mañana entre las 4 y 8 a.m.

 

Controlando el Consumo de Pasto

Basado en lo anteriormente mencionado y otros estudios de investigación, hay varias estrategias de manejo que los dueños pueden emplear para reducir los riesgos de laminitis asociados con el consumo de pastura en primavera.

“Los caballos en riesgo de enfermedades y desórdenes relacionados con CNES, deberán ser alojados en un corral sin vegetación y ser alimentados con heno bajo en CNEs (menos del 10% de CNEs en una base seca), junto con un concentrado de ración balanceada para alcanzar los requerimientos nutricionales,” sugiere McIntosh.

Mansmann sugiere a dueños de caballos en riesgo pedir a sus veterinarios tomar una radiografía lateral de cada una de las patas de sus caballos dos veces al año para monitorear cualquier cambio subclínico en la posición de la falange distal antes de que ocurra dolor/cojera.

Introduzca a caballos que ha alimentado con heno todo el invierno a pasturas de primavera de forma lenta, para permitir que su tracto digestivo se adapte a las concentraciones más altas de CNEs y reduzca el riesgo de un trastorno microbiano. Sáquelos a pastar sólo por un corto periodo de tiempo (empezando con una hora) durante esas horas tempranas de la mañana, aumentando el tiempo unos 30 minutos a las vez cada cierta cantidad de días.

Caballos que han sido mantenidos con pastura 24/7 todo el invierno generalmente se adaptan y ajustan naturalmente a cambios de composición y cantidad de pasto.

Buenas prácticas de pastoreo generales también ayudan a reducir niveles de CNEs de pastoreo. McIntosh sugiere que “controlar pasturas para que se mantengan en estado vegetativo (en etapa de crecimiento) reduce carbohidratos de almacenaje (fructosanos) al alentar su utilización por parte de la planta.

Recomienda implementar la rotación de pastizales, donde los caballos sean removidos de las praderas cuando el forraje esté entre 7.62 y 10.16 cm, y reintroducirlos a pastar cuando alcance de 15.24 a 20.32 cm.”

Seleccionar pastos de temporada cálida o de temporada fría bajos en CNEs al sembrar pasturas también puede minimizar el riesgo del consumo excesivo de CNES, finaliza.

 

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Pasto festuca, de temporada fría, almacenan principalmente fructosanos

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Los almidones son los carbohidratos principales que almacena la alfalfa

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Zacate bermuda, forraje de temporada cálida

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