Lesiones frecuentes en las articulaciones metacarpofalangianas, metatarsofalangianas y del tarso en caballos dedicados al rejoneo

Los movimientos propios del caballo para rejoneo y el piso duro donde trabaja, son propicios para lesiones en sus articulaciones (foto cortesía Lic. Juan José Del Valle)
Por: Espínola S. Bernardo P, Hernández G. Lilian, Castillo R. Tonatzin A.
Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
Medicina Deportiva y Cirugía de Equinos, Pachuca, Hidalgo

Resumen del Cartel presentado en el Congreso AMMVEE 2019

Los caballos dedicados al rejoneo sufren una serie de lesiones propias de su actividad de torear, como las cornadas, pero también como resultado del piso duro en el que trabajan y del tipo de suelo en el que calientan brevemente, muchas veces de grava, asfalto o cemento, y en ocasiones muy reducido y estresante.

Su característico desempeño en el ruedo implica diversos lances de Alta Escuela como el passage, piaffe, paso español, levada, piruetas, galopes de costado, giros, arranques y altos súbitos a gran velocidad, movimientos repetitivos que producen aumento de presión en las articulaciones, tendones y ligamentos, incrementando la posibilidad de lesiones.

Por los tipos de suelo duro y su trabajo frente al toro, los caballos de rejoneo presentan diversas lesiones, principalmente en las regiones articulares metacarpofalangianas, metatarsofalangianas y tibiotarsometatarsianas (menudillos anteriores y posteriores, y corvejones).

Es importante mencionar que el tarso equino es la articulación responsable de la propulsión del equino, tanto en sus aires naturales (paso, trote y galope), como en los artificiales, pero esa articulación no está diseñada para realizar paradas, giros y cambios bruscos y continuos, como lo exige el rejoneo.

Muestra de 186 caballos de rejoneo

Para esta investigación, partimos de la evaluación en estática y en dinámica de 186 caballos dedicados al rejoneo en diferentes plazas de toros de la República Mexicana.

Debido a que no todos los dueños permitieron manipular los miembros del caballo, nuestra labor se basó en la observación y el acopio de datos. En todos los casos se consideró el miembro afectado, izquierdo, derecho o bilateral.

El estudio arrojó que las lesiones se presentaron en el 52.16% de la muestra y las más comunes, fueron:

Como ya mencionamos, el que las lesiones articulares y ligamentosas a nivel de las articulaciones estudiadas sean muy comunes, se debe en gran parte al tipo de trabajo y calentamiento que realizan estos caballos, y a la manera en la que son preparados.

El tiempo de calentamiento es corto, porque el rejoneador debe “aflojar” de 6 a 12 caballos antes de su intervención y a cada uno les dedica escasos de 5 a 7 minutos, para después “colgarlos” en promedio de una hora, tiempo en el que vuelven a “enfriarse” .

Además, realizan su calentamiento previo a la corrida en lugares con pisos duros, inadecuados y no planeados para este fin. En la mayoría de las ocasiones se encuentran con espacios muy reducidos, saturados de personas, animales o autos, lo que limita la calidad del calentamiento y aumenta su estrés.

Al ser requeridos por el rejoneador, el caballo realiza su trabajo frente al toro al cien por ciento de su capacidad, con flexiones, giros, cambios de mano, arrancones sorpresivos, galope en escape,  frenar, etcétera, en un tiempo, una cadencia y una exigencia que no van acordes con un caballo “frío”.

A lo anterior debemos sumar que en sus ranchos o cortijos el trabajo de entrenamiento debe ser esmerado y extenuante, con la finalidad de que se encuentren en su máximo de rendimiento y concentración en cada una de sus presentaciones.

Como medidas preventivas, se recomienda elegir caballos con buena conformación y proveerlos de buen herraje, porque conformación y herraje deficientes motivan directamente la presencia de lesiones. También, evitar los pisos duros y buscar espacios apropiados para calentar.

Es recomendable pasear al caballo después de calentar para que no se enfrié, y después de su actuación darle un correcto periodo de enfriamiento, pues en la mayoría de los casos el caballo sólo camina de la plaza al remolque.

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