Llamada de atención a veterinarios de caballos de carrera

La muerte de 22 caballos en el Hipódromo Santa Anita Park, en entrenamiento o carrera y en un periodo relativamente corto entre el 26 de diciembre de 2018 y marzo de 2019, encendió los focos rojos y como primera medida Grupo Stronach decidió cerrar las pistas por unos días, programando su reapertura para el 29 de marzo.

También, este asunto generó una serie de expresiones en torno al tema. Una de ellas es la del veterinario y periodista Dr. Sid Gustafson, quien sin saber la magnitud del problema, escribió en diciembre pasado un texto para la Revista Horses and People, referente a la ética en la medicación del caballo de carreras, mismo que es interesante comentar.

Señala que en los Estados Unidos, las reglas permiten que los caballos reciban medicación antes y en el día de la carrera, práctica que no se tolera en otros lugares, como Hong Kong, por ejemplo, donde la medicación se prohíbe semanas antes y no se les permite entrenar con medicamentos.

Considera que esta práctica, que echa mano de un coctel de medicamentos, no es ética, porque mientras los caballos sean más medicados para competir, menor es su bienestar. El enfoque ético, dice, debe apuntar hacia los tiempos que la naturaleza impone para recuperarse.

Por ejemplo, dice Gustafson, en California y en el caso de la Copa Criadores, uno de los eventos de mayor relevancia mundial, un caballo puede ser medicado 48 ó 24 horas antes de la carrera por vía intravenosa con un medicamento antiinflamatorio no esteroideo (fenilbutazona, flunixin o ketoprofeno).

Además, puede ser inyectado con 3-10cc de Lasix (furosemida – un agente alcalinizante y diurético), entre cuatro y cuatro y media horas antes del tiempo en que esté programado el competidor.

Las vitaminas y los electrolitos deben dejar de suministrarse hasta 24 horas antes de las carreras. El Premarin no está permitido suministrarlo junto con, o en lugar de, Lasix, como está permitido actualmente en otras carreras que no son de la Copa Criadores.

El doctor Gustafson comenta que las prácticas actuales regularmente exceden la capacidad del caballo para mantenerse en competición, lo que resulta en la necesidad de una extensa intervención veterinaria para sostener su salud y competitividad.

Añade que los caballos sanos funcionan y actúan más consistente y predeciblemente no medicados, pero en estado medicado desaparece su capacidad para proteger su salud y mantener su solidez al enmascarar el dolor y suprimir la sintomatología, por lo que se hacen vulnerables a lesiones adicionales y disfunciones conductuales, poniendo en peligro su seguridad y la del jinete.

Las prácticas médicas y farmacéuticas deben ser diseñadas para mejorar la salud y la solidez del caballo a largo plazo, y no destinadas a mejorar el rendimiento, sentencia.

Los caballos deben ser preparados correctamente para competir en un entorno natural, no en estado medicado, porque las actividades deportivas equinas han sido históricamente diseñados para resaltar la habilidad natural del caballo y la del entrenador, en lugar de mejorar su capacidad con medicamentos.

La medicación es para caballos enfermos y así no deben competir; se debe permitir que la curación progrese antes de regresarlo a los entrenamientos.

A mediados de marzo y debido al problema, Grupo Stronach, a cargo de Santa Anita Park y Golden Gate, tomó la medida de “tolerancia cero” el día de carreras, incluido el uso de Lasix, por lo que se convierten en las primeras pistas de California con esta regla.

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